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El Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana aborda la disipación sísmica y la rentabilidad en edificios altos.

Las instalaciones del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana (CICT) fueron sede de una conferencia técnica enfocada en lo que hoy exige el mercado inmobiliario vertical: cómo diseñar torres seguras, eficientes y financieramente viables frente a la realidad sísmica de la región. El encuentro reunió a ingenieros colegiados, directores de obra, calculistas, inversionistas del sector y estudiantes de ingeniería civil del Instituto Tecnológico de Tijuana (ITT).

La ponencia técnica fue encabezada por el Ing. Roberto Monge Méndez, CEO de MCA Corporation, especialista en ingeniería estructural con formación de posgrado en Japón. Frente al gremio local, Roberto expuso un mensaje directo y sin rodeos: la ingeniería estructural moderna no consiste solo en cumplir con los mínimos del reglamento en papel, sino en tomar decisiones técnicas que protejan vidas y blinden el capital de los inversionistas.

Tijuana atraviesa un auge vertical sin precedentes, pero convive de forma permanente con el sistema de fallas sísmicas de la península y el sur de California. En este escenario, el Ing. Monge explicó que la meta de un desarrollo moderno ya no es únicamente evitar el colapso del inmueble, sino garantizar la continuidad del negocio: lograr que el edificio permanezca operativo e intacto al día siguiente del sismo, sin pérdidas millonarias por reparaciones, caída de fachadas o meses de desalojo.

Durante la sesión en el CICT, se desglosaron los puntos clave que definen la viabilidad técnica y económica de estos proyectos:

  • Ahorro real en la estructura: La incorporación estratégica de amortiguadores sísmicos (dampers) permite reducir secciones de concreto y acero, logrando ahorros directos de entre un 10% y un 20% en el costo global de la estructura sin sacrificar seguridad.

  • Tecnología internacional de alto rendimiento: Las diferencias prácticas entre marcos rígidos tradicionales y sistemas de vanguardia (amortiguadores viscosos y aisladores de base), los mismos principios que protegen a los rascacielos más avanzados de Japón, Shanghái y Taiwán.

  • Casos locales en Tijuana: Proyectos ejecutados en la ciudad, como Torre Altalia 3 (20 niveles y 73 metros de altura), donde el diseño con disipadores demostró en campo que, ante sismos reales, el movimiento en los pisos altos resulta casi imperceptible para los usuarios.

  • Filtros de calidad y fabricantes globales: La exigencia de trabajar con firmas de prestigio mundial (como Mageba con tecnología suiza o Taylor Devices en Estados Unidos), quienes exigen análisis no lineales certificados antes de suministrar piezas, evitando el uso de dispositivos como simple "maquillaje comercial".

En la ronda de preguntas, colegiados y jóvenes del ITT abordaron temas de normatividad, mano de obra local y la manera adecuada de plantear estos sistemas a los desarrolladores. Monge fue puntual: cuando al inversionista se le demuestra con números claros que la ingeniería avanzada reduce costos de obra desde la cimentación y blinda el valor comercial del inmueble a largo plazo, la tecnología sísmica se convierte en su mayor ventaja competitiva.

La jornada en el Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana dejó en claro que la ciudad cuenta con el criterio y la capacidad técnica para desarrollar megaproyectos a la altura de los estándares más exigentes del mundo.